martes, 11 de abril de 2017

COMER PIPAS MIENTRAS PASA LA PROCESION


Confieso que voy a las procesiones porque no tengo mas remedio, y ofrezco al Señor el sacrificio en reparación de mis pecados, pues cada día me duele mas, y llevo peor, la indiferencia de muchos de los que están un rato  "viendo la procesión" como el que ve la carroza de un carnaval, un desfile de motos, o la cabalgata de reyes. Lo pude comprobar sin ir mas lejos anoche, presidiendo una procesión, o el Domingo de Ramos "viendo" yo mismo otra, y lo seguiré notando seguramente en los próximos días.

Hoy, a una mayoría, un Cristo sufriente o una Virgen Dolorosa no les dice nada. Quedó para la historia aquella Semana Santa del "Perdona tu pueblo Señor..." o del "Sálvame Virgen María..." en la que el pueblo se conmovía ante un Nazareno o un Crucificado, pidiendo clemencia y piedad, por la sencilla razón que no saben el motivo profundo por el que Cristo está en una Cruz, o llora la Virgen.

Los interminables "desfiles procesionales" (¿De verdad hay necesidad de  estar tres o cuatro hora en las calles, la mayoría de ellas vacías, sobre todo a partir de la medianoche?) han ganado en suntuosidad y brillantez, pero han perdido en recogimiento, devoción y fe, y por eso se "va a ver" a Cristo que sufre por nosotros comiendo pipas, fumando, o se atiende el móvil con sus estridentes sonidos, como si allí no pasará nada, ni un grupo de personas merecieran un mínimo de respeto.

Yo particularmente prefiero menos bordados en el manto de la Virgen, mas austeridad en las flores del paso, menos música y menos "postureo" en la procesión, Y MAS DEVOCIÓN. Dios tenga piedad de nosotros, porque verdaderamente "no sabemos lo que hacemos".



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